Triberg es conocido por sus relojes de cuco. La calle
principal está repleta de tiendas y tiendas de relojes de cuco cada cual más
bonito. Hay una tienda que tiene en la fachada un reloj enorme con unos osos
que se mueven que me pareció monísima!
Nos dirigimos hacia las cataratas. Puedes llegar a ellas
desde le mismo pueblo. Hay otra entrada desde la carretera que llega a Triberg.
Se dice que son el
salto de agua mas alto de Alemania pero parece ser que hay algunas más altas
que esas. De cualquier manera, son preciosas y merecen una visita.
No os esperéis una salto de agua espectacular, en realidad
son 7 tramos por los que va cayendo el agua. Desde luego la estampa es
preciosa, las cascadas junto al paisaje verde que las rodea es precioso.
Para entrar debes pagar un ticket de 3.5 euros. Donde
compras las entradas verás bolsitas con cacahuetes para darles a las ardillas
así que compramos dos bolsitas . ¿Sabéis quién terminó comiéndose los
cacahuetes? Pues nosotros cuatro porque desde luego no vimos ni una sola
ardilla, ni siquiera de lejos!!
Hay 3 recorridos para ver las cataratas. Nosotros optamos por el más corto y sencillo por los niños y la subida la verdad es que a Dani se le hizo un poco cansada pero nada que no solucionase unas galletas al llegar arriba, Por supuesto, bajando no se quejó ni una sola vez. Nosotros hicimos el recorrido con el carro, menos algún tramo un poco mas complicado, en general se subía bien.
David y yo nos pedimos unos cafés y ahí sentados, mientras nuestros hijos lo pasaban en grande, nos tomamos nuestras porciones de tarta que por cierto, estaban espectaculares.
Ahora nos tocaba un tramo largo de coche. Podíamos haber
seguido nuestra ruta por la selva negra pero decidimos desviarnos a unas 3
horas largas hacia Nüremberg….sabéis por qué? Creo que yo estaba más emocionada
que ellos ya que era una sorpresa…El camino era largo , y era la excusa
perfecta para parar en el pueblo que para mí, es el más bonito que he conocido
hasta día de hoy. ( ya había estado en otro viaje con unos amigos por la Ruta
Romántica) Nos teníamos que desviar un
pelín pero ni lo pensamos. Así que esa noche llegamos a Rothenburg ob der
Tauber , sencillamente espectacular.
Llegamos sobre las 20.00. Nuestro hotelito estaba justo
pasando la muralla que da acceso al casco antiguo del pueblo. Aparcamos fuera y
entramos en el pueblo atravesando sus murallas.
Nuestro hotel se llamaba “ Hotel Zum Breiterle” https://www.booking.com/hotel/de/gasthof-zum-breiterle.html?aid=1365032&label=zumbreit
Un hotelito que esta bien,
bien situado y cómodo. El desayuno estaba incluido y era tipo buffet.
Dejamos las maletas y nos adentramos en el encantador pueblo
hacia la plaza. Cada, calle, cada rincón, cada fuente o cada tiendecita te
hacen meterte de lleno en un cuento de hadas.
No teníamos mucho tiempo ya que era la hora de la cena y
cuando nos dimos cuenta, ya no nos atendían en ningún sitio. Eran las 21.00 y nos
veíamos sin cenar…..En la plaza en el no se cuanto restaurante que pregunte,
hubo uno que se apiadó de nosotros y nos dejó sentarnos en la terraza a cenar.
Debieron de darle pena los niños..
Nos pedimos algo rápido, no queríamos entretenerles demasiado y de pronto, mientras los niños corrían por la plaza, volví a mirar a mi alrededor y solo pensaba….como me gusta este pueblo…tiene un encanto para mí, muy especial…Os lo cuento en el próximo post!















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